A PROPOSITO DE... USTED NO SABE QUIEN SOY YO.

Luis Carlos Quiñónes

En estos días ha ocupado en primer plano nacional, la noticia de un joven que en estado alicorado decidió esgrimir ante la autoridad policial, la "charreteras" de su apellido - sean falsas o no-. Frente a lo sucedido, se han suscitado una serie de comentarios, propios de la realidad nacional, que van desde el juicio más severo y crítico contra el joven hasta la caricatura, la mamadera de gallo y el chiste, con la que con frecuencia nos disfrazamos para abordar estos sucesos.

 

 

Bajo este panorama, me di permiso para mirar el fenómeno desde otra perspectiva, perspectiva que a mi entender nos corresponde asumir para apuntar a una verdadera transformación social. Y... lo primero que me pregunte fue: ¿Cual es mi responsabilidad en la actuación de Nicolás Gaviria?, Tú estás loco! seguro que muchos me dirían, que carajo tienes que ver con ese pelao si hasta hace poquito no sabias quien era él?. Pues bien, Nicolás Gaviria es parte de una sociedad, de la cual yo, tu, ellos, nosotros y vosotros somos parte y como miembros de ella, debemos asumir que es el reflejo de unas creencias sociales donde hemos aprendido que el tener recursos económicos, el tener un buen apellido, nos libera de cumplir con reglas de cualquier orden, nos faculta para tener privilegios y nos da licencia para alcanzar el éxito sin importar los medios

En estos días ha ocupado en primer plano nacional, la noticia de un joven que en estado alicorado decidió esgrimir ante la autoridad policial, la "charreteras" de su apellido - sean falsas o no-. Frente a lo sucedido, se han suscitado una serie de comentarios, propios de la realidad nacional, que van desde el juicio más severo y crítico contra el joven hasta la caricatura, la mamadera de gallo y el chiste, con la que con frecuencia nos disfrazamos para abordar estos sucesos.

Bajo este panorama, me di permiso para mirar el fenómeno desde otra perspectiva, perspectiva que a mi entender nos corresponde asumir para apuntar a una verdadera transformación social. Y... lo primero que me pregunte fue: ¿Cual es mi responsabilidad en la actuación de Nicolás Gaviria?, Tú estás loco! seguro que muchos me dirían, que carajo tienes que ver con ese pelao si hasta hace poquito no sabias quien era él?. Pues bien, Nicolás Gaviria es parte de una sociedad, de la cual yo, tu, ellos, nosotros y vosotros somos parte y como miembros de ella, debemos asumir que es el reflejo de unas creencias sociales donde hemos aprendido que el tener recursos económicos, el tener un buen apellido, nos libera de cumplir con reglas de cualquier orden, nos faculta para tener privilegios y nos da licencia para alcanzar el éxito sin importar los medios.

A partir de ahí, comencé a cuestionarme cuantas veces he invocado ese... "Usted no sabe quién soy yo", para vulnerar el orden y pasar por encima de los demás, cuantas veces en la sociedad, en mi familia, con mi pareja, con mis hijos, con mis empleados, y no se con quienes más, he sacado pecho de mi posición dominante para que otros actúen a mi conveniencia, porque... ese soy yo.

Paralelamente a ello, me interrogue por la otra cara de la moneda: ¿Cuántas veces me he sentido impotente y vulnerado porque alguien que haciendo valer quien es el, ha pasado por encima de mis valores y derechos en cosas tan elementales como una fila, en una entidad pública, en una empresa privada y quien sabe cuántas cosas más. En últimas ese "usted no sabe quién soy yo", ha representado en mi vida actos de ventajismo, y también actos de subordinación.

En este interrogatorio- monólogo, llegue a la conclusión que en Nicolás Gaviria hay algo de mí, ¿Que tanto ves tú de ti?, y concluí también que él es el reflejo de muchos colombianos -independientemente de la clase social-, que tenemos que revisar lo que necesitamos desaprender y aprender para considerarnos desde el amor propio y desde el verdadero valor.

Coincidencialmente los últimos actos de resonancia social, están sentenciados con frases contentivas de una alta manifestación del EGO: "Tu tormento soy YO" y, "Usted no sabe quién soy YO", que tienen implícita una alta propuesta a que cada uno de nosotros revisemos nuestro ego y como su magnificación nos lleva a desconocer el orden social y a no reconocer al otro. En consecuencia, asumiendo mi responsabilidad te traslado de manera respetuosa mi preguntas, para que la revises en todos los órdenes y áreas de vida... ¿Quién eres tú?, ¿Que creencias tienes sobre ti?, ¿Cuales te limitan y cuales te expanden?, Tomando conciencia de ello, sugiero que nos hagamos otra pregunta: ¿Quien quiero ser?. En la brecha que surja entre las dos respuesta, esta un bello espacio de vida para que a través del coaching yo pueda ser yo y tú puedas ser tu, desde la autenticidad.

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