EL COACHING… ¿Y QUE ES ESO?

Hace aproximadamente  tres años, una amiga conocedora de mi interés por los temas relacionados con el crecimiento personal, me comento que había iniciado un proceso de formación profesional en Coaching y me recomendó que lo hiciera. La verdad, me sonó como a un curso de entrenador y no tenía ni idea que era eso, era un término nuevo para mí y llegué a pensar que debería ser una de esas modas mediáticas que la modernidad social impone con el deseo de atraer el consumo. Muy a pesar de ello, me dejé llevar por la curiosidad y muy juicioso me inscribí en una Escuela de Coaching para recibir en un fin de semana una introducción al proceso de certificación como Coach.

Después de esos tres días, pude no haber regresado más y aún así, hubieran sido suficientes para iniciar una verdadera transformación en mi vida. Entender  y sentir que las respuestas a mi vida solo están en mí, que los límites de lo que quiera alcanzar me los pongo yo, que las barreras del pasado las puedo derrumbar cambiando las creencias que me limitan, que en la comunicación asertiva y directa está la clave para extender puentes con los demás, que en la escucha profunda nos fundimos con el prójimo, que con el reconocimiento propio y ajeno se le agrega valor al ser humano, que el estar plantado en el propósito mantiene la chispa encendida del corazón, que en la autenticidad está la sal que conserva y da sabor a la vida, que en la compasividad aceptamos nuestra humanidad y por ende nuestra capacidad para errar y perdonar, fueron motivos  que me impulsaron para querer continuar.

 Del otro lado, me impacto como tal, la figura del coach, un profesional formado, entregado a mi servicio, sin críticas, sin juicios, con un apoyo incondicional , lleno de preguntas poderosas, conocedor de múltiples herramientas, danzando con mis tristezas y alegrías, retador y empoderado de su gran misión:  el coaching.

Privilegio de vida que entendí, no puede quedarse para  unos pocos, debe ser del mundo y por eso te lo comparto, para que lo explores y te des la oportunidad. Date el  permiso de vivir esa experiencia, te lo garantizo… tendrás muchos motivos para celebrar.

 

luis carlos quiñones quevedo

  • pautainfpruebe2017